La verdad de los últimos días
Tres Etapas del Sello
por el Evangelista Daniel Y. Ki
En mi estudio intensivo de las profecías de la Biblia junto con mis oraciones y 40 días de ayuno, el Señor abrió mis ojos. Yo pude ver sus bendiciones secretas de los últimos días acerca del sello. Me siento profundamente obligado a compartir este mensaje oportuno con compañeros en la obra alrededor del mundo por el bien de su Reino. (Ap.1:10-11; Hab. 2:2-3). Este ministerio del sello es un requisito en el corazón del Padre para sus misioneros en los últimos días que llevarán a cabo el trabajo de la cosecha final durante el período de la Tribulación. Los siervos sellados de Dios tendrán cuidado de cumplir sus deberes con fidelidad y valentía durante el tiempo de aflicción. Ellos serán protegidos por Dios. Ellos combatirán las fuerzas de Satanás y también prepararán el camino para Cristo el Rey que pronto viene.
Es mi oración de todo corazón que este mensaje le sea una revelación y que cause un impacto fuerte en su vida (Is. 11:2; Dn. 9:22-23). Ud. será motivado como el siervo preparado de Dios para este ministerio y resultará en un desafío dramático a todos ustedes para completar la comisión que les fue dada por Dios. Los siete espíritus de Dios le ayudarán a tener un corazón de entendimiento para este proyecto del Señor. (Ap. 1:4; 3:1; 4:5; 5:6). En sus oraciones, pida su provisión y tómela para su servicio glorioso, ¡porque es el regalo más satisfactorio de Dios en estos últimos días (Ap.1:1-3; Ro. 12:2; Dn. 12:3)!
La llegada de este mensaje en el momento preciso
la Biblia dijo “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.” (Ec. 3:1) Jesucristo dijo que teníamos que estar conscientes del tiempo de esta generación. “Sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis!” (Mt. 16:3). El siguió diciendo que los siervos fieles y prudentes repartirían un mensaje en el momento preciso (Mt. 24:45-47).
El tiempo puede dividirse en tres eras: el pasado, el presente y el futuro. Hay un tiempo para sembrar, un tiempo para crecer y un tiempo para cosechar. Del mismo modo el Evangelio tiene su tiempo. Según la dispensación de Dios, el Evangelio da un énfasis distinto a cada mensaje. El Evangelio que declaró Jesucristo fue llamar al arrepentimiento y de prepararse para el Reino de los Cielos (Mt. 4:17). El apóstol Pablo testificó del Evangelio de la gracia que se ha predicado hasta lo último de la tierra (Hch. 1:8; 20:24). Hay también el Evangelio Eterno que proclamará las cosas que han de venir para la última cosecha (Ap. 14:6-7).
Junto con este Evangelio Eterno, quisiera compartir las tres etapas del sello (Ro. 4:11; 2 Co. 1:21-22; Ap. 7:3) que nos prepararán para la tribulación venidera antes de la segunda venida de Jesucristo.
¿Qué es el sello?
Se ha usado el sello en casi todas las culturas por los siglos para significar la conclusión de un pacto, una garantía, una propiedad o para certificar una promesa entre dos grupos (cf. Ap 9:4; 14:1; Ez. 9:4). La mayoría de documentos oficiales son efectivos sólo cuando llevan un sello o firma. En Génesis, el Faraón le dio a José su anillo, el cual representaba su autoridad, diciendo: “—He aquí yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto—. Entonces Faraón quitó su anillo de su mano, y lo puso en la mano de José...Y lo puso sobre toda la tierra de Egipto.” (Gn. 41:40-43) Otro ejemplo de una señal de un pacto fue durante el tiempo de Noé cuando Dios presentó un arco iris que declaraba que no destruiría toda vida. “He puesto mi arco en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra.” (Gn. 9:13; cf. Ap. 4:3) Dios usó también la circuncisión como una señal de un pacto para escoger a su pueblo. “...será por señal del pacto entre mí y vosotros...mi pacto en vuestra carne por pacto perpetuo.” (Gn. 17:11-13) El apóstol Pablo mencionó también la circuncisión: “En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo.” (Col. 2:11) Esto significa que cuando creemos en Cristo como nuestro Salvador personal, recibimos una circuncisión espiritual en nuestro corazón por señal de la salvación. (Rm. 2:29) Ahora, veamos la señal del pacto para esta generación. En la Biblia hay tres etapas del sello: el sello de la redención, el sello del Espíritu Santo, y el sello del Dios Viviente. [Page 6] La primera etapa del sello El Sello de la Redención Salvación por la sangre de Jesucristo 1 Cuando Dios creó los cielos y la tierra, El quería que Adán y Eva gobernaran sobre toda su creación y que se multiplicasen. Sin embargo, cuando Eva fue tentada por Satanás, ella incurrió el poder de la muerte por su pecado contra Dios (Gn. 3:1-6). Como resultado de esto, la maldad se infiltró en las vidas de toda criatura y el poder de las tinieblas empezó a dominar la tierra. Dios escogió a Moisés para dar la ley a los israelitas para que la observaran a fin de ser bendecidos y para bendecir a otros. Sin embargo, los israelitas desobedecieron con idolatría (Ex. 19:5-6; Is. 1:2-4; 59:1-8). Para traer de nuevo a su pueblo escogido hacia El, Dios mandó a su Hijo unigénito, Jesucristo, a este mundo para que el que en El cree no se pierda más tenga vida eterna (Jn. 3:16). Jesucristo predicó las buenas nuevas de la salvación y completó su obra redentora con su muerte en la cruz, derramando su sangre preciosa y agua por todos. Al tercer día se resucitó de los muertos y se volvió la fuente de vida eterna. Por lo tanto, si alguien cree en El y se arrepiente de sus pecados, será librado de condenación eterna (Ro, 5:17; 1Co. 15:22; Stg. 1:15; Is. 53:5). 2 Jesús dijo “Consumado es” antes de su muerte en la cruz (Jn. 19:28-30). El quería decir que la obra de redención fue acabada para la salvación de todo el que se arrepintiera de su pecado y recibiera a Jesucristo como Señor y Salvador. Por lo tanto, el criminal que murió al lado derecho de Jesús fue al paraíso porque puso toda su confianza en El (Lc. 23:40-43). 3 Gracias a la obra redentora que completó Jesús, podemos alcanzar la salvación a base del precio que El pagó por el pecado en el Calvario. Por eso, el primer mensaje de Jesús fue “arrepentíos, pues el reino de los cielos está cerca.” (Mt. 4:17) Cuando confiamos en el Señor para perdonar nuestros pecados, somos salvos por nuestra fe solamente. No hay otro camino a la redención sino por la sangre derramada de Jesucristo. (Jn. 14:5-6; Hch. 4:12; Ap. 1:5). El mensaje del apóstol Pablo El Apóstol Pablo predicó el misterio de salvación y gracia. El testificó que cuando nosotros fuimos salvos por nuestra fe en Cristo, nos dio un sello de justicia (Ef. 1:7-9; Ro. 5:8-9; 6:22-23). “Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa pecado...a Abraham le fue contada por justicia...Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo.” (Ro. 4:7-11) De la misma manera en que Dios consideró la fe de Abraham como justicia y él recibió el sello de justicia, cualquier persona que cree en Cristo recibirá un sello de justicia. Por lo tanto, el sello de la redención es garantizado cuando somos lavados por la sangre de Jesús. Es la señal de ser una persona nueva. Por este sello pertenecemos a Dios. Esta es la primera etapa del sello, como la primera bendición. La segunda etapa del sello El sello del Espíritu Santo El día de Pentecostés y después de la ascensión de Jesús, 120 santos recibieron la plenitud del Espíritu Santo tal como Jesús lo había prometido (Hch. 1:14; 2:1-4). Jesús dijo: “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra,” justo antes de ascender al cielo (Hch. 1:8). Según este versículo, el propósito de recibir al Espíritu Santo es para ser testigo. Para este fin, necesitamos ser equipados con el poder del Espíritu Santo. Con el poder del Espíritu, el apóstol Pablo predicó el Evangelio de gracia a los gentiles conforme a la voluntad de Dios (Hch. 20:24). Sobre todo testificó acerca del misterio del sello del Espíritu Santo conforme al plan del sello de Dios. “Habiendo creído en El, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa.” (Ef. 1:13) ¿Por qué deben aquellos que han recibido el sello de la redención recibir el sello del Espíritu Santo como la segunda bendición? 1 El sello de la redención todavía carece de poder para testificar. El apóstol Pedro fue el mejor discípulo pero se volvió débil durante el juicio de Jesús y terminó negando a Jesús tres veces (Mt. 26:31-35, 72-74). Después de que Pedro y los apóstoles fueron llenos del poder del Espíritu Santo el día de pentecostés, ellos fueron cambiados dramáticamente y llegaron a ser valientes para testificar del Evangelio de Jesucristo. Ellos realizaron grandes señales y prodigios por el poder del Espíritu Santo. Ellos cumplieron con sus misiones victoriosamente hasta el momento de su martirio (Hch. 2:1-4; 2:17-21; 4:31-33). Puesto que el testificar el Evangelio no puede llevarse a cabo sólo por esfuerzos humanos, Dios ha dado a su Espíritu Santo quien nos da el poder y el sello en nuestros corazones para llevar a cabo lo que El nos ha llamado a hacer (2 Ti. 2:19; Hch. 5:12; 8:17; 19:16; Zac. 4:6). Por lo tanto, el sello del Espíritu Santo es la base inmutable de Dios. Aquellos que reciben el sello de Espíritu Santo deberían apartarse de iniquidad y con denuedo predicar la palabra de Dios (Hch. 4:29-30; 18:9-10). 2 El sello de Espíritu Santo en nuestros corazones La Biblia confirma que el lugar donde se halla el sello de Espíritu Santo es en nuestro corazón. “Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.” (2 Co. 1:21-22) Uno de los propósitos del sello es como un depósito de garantía para poner firmes a los santos. También trae la unción que es un llamado especial para el real sacerdocio (1 P. 2:29). En 2 Co. 1:21 dice: “el nos ungió.” Por lo tanto, el sello del Espíritu Santo es una unción para su propósito especial, que todos nosotros demos nuestros corazones a su servicio (1 Jn. 2:27). 3 El Padre ha colocado su sello de aprobación en Jesús. La Biblia afirma que Jesús mismo recibió un sello del Padre para la obra redentora, y declara claramente el propósito del sello: “Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.”(Jn. 6:27) El Propósito del sello del Espíritu Santo 1. Nos prepara para nuestra redención completa eventual en los últimos días (Ef. 4:30). 2. Nos hace permanecer firmemente arraigados en el servicio cristiano (2 Ti. 2:19; 2 Co. 1:21) 3. Nos permite tomar parte en su obra sacerdotal por medio de la unción (1 P. 2:9; 1 Jn. 2:27) 4. Nos permite testificar del evangelio de verdad, la comida que permanece a vida eterna (Jn. 6:27; 14:6; 8:32) 5. Nos da el poder para cumplir la Gran Comisión (Mt. 28:18-20; Mr. 16:15; Lc. 24:47-48; Hch. 1:8; 20:24). Por lo tanto, por medio del ministerio del sello del Espíritu Santo, el Señor está viviendo dentro de nosotros, guardándonos y dándonos poder para el testimonio poderoso de la resurrección de Jesús. Gracias a este sello podemos testificar del evangelio de gracia con eficacia y denuedo. Es la segunda etapa del sello, como la segunda bendición. La tercera etapa del sello El sello del Dios Viviente Por medio del poderoso Espíritu de Dios, el Consolador, el evangelio de la gracia de Dios se ha predicado a casi todos los habitantes del mundo por casi 2.000 años (Jn. 14:16-17, 26; 16:7-15). La semilla del evangelio sembrada en el pasado está madura y ahora espera la cosecha (Jn. 4:35). Ahora Dios está llamando a sus segadores de los últimos días y está preparando el tercer sello para la bendición final (Ap. 7:2-3). Ap. 7:1-3 dice: 1) Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre la mar, ni sobre ningún árbol. 2) Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios Viviente; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, 3) diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. [Page 8] La Hora del repartimiento del sello 1. Es justo antes de la Tribulación La Tribulación está a punto de empezar, pero ha sido detenida por un tiempo a causa del repartimiento del sello. Por eso, la hora del repartimiento del sello es justo antes de la Tribulación (Ap. 7:3; 8:1) 2. Se extiende por todo el mundo Los cuatro ángulos de la tierra y los cuatro vientos de la tierra representan el mundo entero. Por lo tanto, el repartimiento del sello se llevará a cabo por el todo el mundo. 3. Es el momento oportuno para que se levanten las fuerzas especiales de Dios Ahora es el momento para el poder de Dios, el momento en que El retiene los cuatro vientos de ira y el momento para que se levanten sus fuerzas especiales. Por eso, esta entrega del sello es el plan de protección especial de Dios para sus siervos en los últimos días. Ellos serán llamados a una tarea importante, y llevarán a cabo una misión específica con victoria durante el período de la Tribulación (Ap. 8:13; Dn. 12:1; Mt. 24:21-22). ¿Quién recibirá el sello del Dios Viviente? 1. Los siervos de Dios que trabajarán en los últimos días Apocalipsis 7:3 afirma que los siervos de Dios serán sellados. Específicamente, ellos permanecerán fieles a la Palabra de Dios y al testimonio de Jesús, aun hasta la muerte puesto que son protegidos de manera sobrenatural por Dios (Ap. 2:10; 12:11). 2. Aquellos que serán un sacrificio como el Cordero de Dios Especialmente en Apocalipsis, se le describe a Jesús como el Cordero (Ap. 5:5-7; 14:1). La obra del Cordero es de ser ofrecido como sacrificio. Por eso los sellados son el sacrificio Viviente (Ro. 12:1) para establecer la venida del reino de Dios (Ap. 6:9-11; 20:4). 3. Son propiedad de Dios. Puesto que son comprados a un precio por el Cordero de Dios, ellos son propiedad de Dios para su servicio (Ap. 22:4; 3:12; 1:5; 1 Co. 6:19-20). 4. Ellos obedecerán a Dios y caminarán con El exclusivamente. Sea que vivan o que mueran, ellos fijarán sus ojos en El, levantarán su cruz y seguirán el camino en que el Señor les dirija (He. 12:2; Mt. 16:24; Ap. 17:14). 5. Ellos se mantendrán puros. Ellos se mantendrán puros física emocional y espiritualmente (Ap. 14:4). Ellos no le darán valor a lo mundano, ni serán cautivados por los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y el orgullo de la vida, sino que se entregarán al servicio humilde, cueste lo que les cueste (He. 9:28; 1 Ts. 5:23; 1 Jn. 2:16). El significado bíblico de “contaminarse con mujeres” en Apocalipsis 14:4 Se han presentado varias interpretaciones de la frase “contaminarse con mujeres”. Algunos dicen que aquellos que se casan no se presentarán en el monte de Sión. Esto no es verdad porque Dios ordenó el matrimonio y El bendijo la institución de la familia (Gn. 2:18-24; Ef. 5:31-33; 1Ti. 4:3). La Biblia da algunas claves al respecto: 1. El pecado original por la primera mujer, Eva. El pecado entró al mundo por medio del pecado de Eva en el jardín de Edén (Gn. 3:1-6). 2. El pecado físico con la mujer. Toda clase de pecado sexual e inmoral tal como la poligamia, el hedonismo, y la homosexualidad, etc. (1Co. 6:9-10, 15-20; Ro. 1:26-27; 2P. 2:1-9; 1Jn. 2:16-17; Ap. 21:8; 22:15). 3. El pecado espiritual con la mujer—la gran ramera. La iglesia y los cristianos son la novia pura de Jesucristo. Por eso, necesitamos la pureza absoluta de nuestra fe. Pero a medida de que el mundo se vuelve más carnal, el materialismo y otras ideas seculares penetran en la iglesia y en los cristianos. Esto es adulterio espiritual. Cuando la iglesia y los cristianos pierden la pureza espiritual, es contaminación espiritual (Ap. 2:20-23; 8:11; 13:11; 17:1-6; 18:2-4). Por lo tanto, aquellos que recibirán el sello del Dios Viviente deberán apartarse de la inmoralidad física y espiritual, manteniendo sus vidas santas, lavando sus ropas, emblanqueciéndolas en la sangre de Cristo. La comisión de los sellados 1. Para preparar la Gran Tribulación El plan de Dios es levantar a sus misioneros de los últimos días para trabajar en la última cosecha y prepararse para la Tribulación venidera (Ap. 7:1-3; 14:6-7; Ez. 9:4; Ap. 9:4). 2. Para hacer la guerra espiritual (Is. 13:3-4). Ellos harán la guerra contra el poder de las tinieblas: Contra el poder como el de los escorpiones en la tierra (Ap. 9:1-6; Lc. 10:19) Contra la idolatría (Mal. 4:3) Contra el número de la bestia, 666, y los que han recibido la marca de la bestia (Ap. 13; 17:14). Contra el poder del caballo bermejo, del caballo negro, del caballo amarillo, de la serpiente antigua que se llama diablo o Satanás, contra el poder de los tres espíritus y de la gran ramera—Babilonia (Ap. 6:4-8; 12:7-9, 11; 16:13-14; 17:1-6) 3. Para profetizar OTRA VEZ (Ap. 10:11). Para profetizar de más bendición para los que recibieron el evangelio de la gracia (Hch. 20:24). Estos son las bendiciones de los últimos días en el Evangelio Eterno (Ap. 14:6-7). Para profetizar de un dominio espiritual más profundo para los que recibieron a otro Consolador, el Espíritu de la verdad (Jn. 14:26). Esto es el mundo espiritual completado por los Siete Espíritus de Dios (Ap. 1:4; 3:1; 4:5; 5:6). Para profetizar acerca de otro repartimiento del sello a los que recibieron el sello del Espíritu Santo (2Co. 1:22). Este es el sello del Dios Viviente, el cual es toda la armadura de Dios (Ap. 7:2-3; 14:1; 22:4; Ez. 9:4). Para profetizar de Jesucristo, el Rey que pronto ha de venir, y de proclamar el secreto del librito (Ap. 10:2-3; 1:7; 19:16; 22:20; Mt. 24:30). Para profetizar de la restauración de la creación (Ap. 21:1-7). Para profetizar acerca de la primera resurrección, de un cielo nuevo y una tierra nueva, de una nueva Jerusalén y la bendición de entrar en la santa ciudad (Ap. 20:5-6; 21:1-7; 22:1-7). Las bendiciones para los sellados 1. Ser un siervo del Dios Viviente (Ap. 7:3). Recibir el sello del Dios Viviente significa que el Señor lo está usando en su autoridad soberana. Esto es distinto de darle a una persona un puesto en alguna organización estructurada. Los sellados son los elegidos del Dios Viviente con una misión específica (Is. 13:4; Hag. 2:23; Jn. 6:27) 2. Estar protegido de la Tribulación (Ap. 9:4; Ez. 9:4-5). Ellos están protegidos de la Tribulación de escorpiones por cinco meses (9:5-6) y de las armas mortales (Ez. 9:4-5). 3. Pararse en el monte de Sión con Jesús (Ap. 14:1-5). Después de servir fielmente al Señor, ellos estarán con el Cordero en el monte de Sión cuando regrese Jesús (Ap. 19:14; cf. Zac. 14:4-5). 4 Encontrarse con Jesucristo a la hora de su retorno. Ellos se encontrarán con Jesús en el aire (1Ts. 4:16-17; Mt. 25:1-10) y serán parte de sus escogidos cuando vuelva en las nubes (Mt. 34:30; Dn. 7:13; Hch. 1:11; Ap. 1:7; 19:16). 5. Reinar con Jesucristo mil años (Ap. 1:6; 5:10; 20:4-6; 21:24). Puesto que ellos han cumplido fielmente su comisión, ellos serán honrados por el Señor. Ellos serán una parte de la primera resurrección y reinarán con Jesús mil años. 6. Entrar a un cielo nuevo, a una tierra nueva, a la Santa Ciudad, a la nueva Jerusalén, y al mundo eterno (Ap. 21:1-7; 22:1-7). En la gloria de los cielos, cualquier carga o cuidado que hubieran tenido en su vida terrestre será quitada porque no habrá más tristeza, ni lágrimas, ni muerte. Ellos entrarán a un nuevo cielo y a una nueva tierra, a la Santa Ciudad, a la nueva Jerusalén, y al mundo eterno. Ellos tomarán del río de agua de vida y comerán del fruto del árbol de la vida y vivirán con El para siempre. ¡Aleluya! Conclusión La obra misericordiosa de Dios empieza a fluir del arroyo poco profundo hasta llegar al océano hondo y grande. (Ez. 47:1-12). El plan de Dios para el repartimiento del sello es que los santos que hayan sido redimidos por la poderosa sangre derramada por Jesús continúen a permanecer en Cristo. Ellos llevarán fruto en abundancia por el Espíritu Santo. El Señor acabará su plan de salvación a través de los segadores de los últimos días y llevará a su pueblo a su reino glorioso. Creemos que el Dios que ha comenzado su buena obra en nosotros la perfeccionará hasta el día de Cristo (Fil. 1:6). El la perfeccionará en Cristo como lo ha prometido. Ahora es el tiempo para la cosecha que es abundante en su viña. Tenemos el privilegio de servirle al Señor en su gran ministerio en este momento oportuno. Que todos los misioneros de los últimos días alrededor del mundo se levanten a brillar y a cumplir la Gran Comisión de Jesucristo. Que este mensaje conmueva su corazón, inspire su alma, renueve su compromiso, y le proporcione una vida más consagrada al servicio donde Cristo es el centro, hasta su segunda venida. Que le dé fuerzas para mantenerse firme en la palabra prometida de Dios hasta el regreso de nuestro Señor. Este es mi mayor y persistente oración para usted. Esperamos tener comunión con usted en oración (Ef. 6:18-20) Amen. ¡Ven Señor Jesús! (Ap. 22:20) ? A medida de que Ud. lee esto, ore con fervor que los Siete Espíritus de Dios le dirijan a las bendiciones de los últimos días del Evangelio Eterno, el Sello del Dios Viviente, y el secreto de la verdad en tres etapas (Amos 3:7; Jer. 33:2-3; Ap. 2:17; 1:4; 3:1; 4:5; 5:6; 19:10). Cuando Dios le revele esto, por favor, comparta lo que Dios le ha mostrado. Anhelo conocerlo y compartir con usted las maravillosas bendiciones de Dios. En la próxima edición estoy planeando escribir acerca de las “Tres etapas del mundo espiritual”.